
Socialización del cachorro
¿Cómo socializar el cachorro?
¿Cuándo empezar?
El mejor momento comienza en las primeras semanas de vida y continúa aproximadamente hasta los cuatro meses. Cada día el cachorro descubre algo nuevo y saca una conclusión:
«Esto es seguro.» O bien: «De esto tendré miedo toda la vida.»
Sí, los perros también saben sacar conclusiones muy duraderas.
Principios básicos.
La socialización no consiste en la cantidad de experiencias nuevas, sino en la calidad de esas experiencias.
Es mucho mejor tener cinco experiencias tranquilas y positivas que llevar al cachorro a un festival lleno de gente para que vuelva a casa convencido de que la humanidad ha perdido completamente la cabeza.
No lo obligues. No tengas prisa. No lo enfrentes desde el primer día a la situación más difícil.
Termina siempre cada experiencia con una sensación positiva.
Errores más frecuentes:
«Que se acostumbre.» Es el error más común. ¿El cachorro tiene miedo de la aspiradora?
Perfecto, vamos a encenderla justo delante de su nariz para que se acostumbre. No. Así es como nacen muchos miedos.

«Cuantos más perros conozca, mejor.» Tampoco. Un solo perro tranquilo y bien educado puede enseñar mucho más que veinte perros descontrolados corriendo por un parque.
«Si tiene miedo, ignóralo.» Un cachorro no está actuando. Si tiene miedo, realmente tiene miedo. Ayúdale a superar la situación con calma, en lugar de hacer como si no hubiera pasado nada.
«Hay que esperar a terminar todas las vacunas.» Mantener al cachorro completamente aislado hasta los cuatro meses suele causar más problemas que beneficios. La socialización debe hacerse al mismo tiempo que el calendario de vacunación, pero de forma segura: en brazos, dentro del transportín, en el coche, en lugares tranquilos y evitando el contacto con perros desconocidos.
En este apartado vamos a ver:
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Primeros paseos.
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Cómo presentar a un cachorro a otros perros.
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Cómo enseñar a convivir con niños.
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Cómo acostumbrarlo a las personas desconocidas.
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Viajes en coche.
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Cómo acostumbrarlo al transportín.
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Primera visita a la peluquería canina.
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Primera visita al veterinario.
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Cómo acostumbrarlo al ruido de la ciudad.
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Ascensores y escaleras.
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Bicicletas, patinetes y corredores.
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Tiendas, cafeterías y otros lugares públicos.
Primeros paseos con un cachorro ¿Cuándo puede salir a la calle?
Es una de las preguntas más frecuentes. La respuesta corta es: cuando lo autorice tu veterinario.
Pero esperar el primer paseo no significa pasar cuatro meses mirando el mundo solo desde la ventana.
Puedes llevar al cachorro en brazos, viajar con él en coche y enseñarle lugares, sonidos y situaciones nuevas. La socialización empieza mucho antes del primer paseo.
No intentes recorrer cinco kilómetros.
Para una persona, pasear significa caminar. Para un cachorro, significa descubrir el mundo. Se detiene a oler una hoja. Luego una piedra. Después otra hoja. Y de repente pasa cinco minutos observando una paloma. No tengas prisa. Hoy no está perdiendo el tiempo. Hoy está descargando la actualización del mundo.
Los primeros paseos no son una sesión de fitness. Mucha gente piensa: «Hay que cansarlo para que luego duerma en casa.» Un cachorro se agota con facilidad. Después de un paseo demasiado largo no estará más tranquilo. Será como tú después de un día especialmente estresante en el trabajo: estás agotado, sabes que necesitas dormir... pero tu cabeza no deja de dar vueltas y conciliar el sueño parece imposible.
Con los cachorros ocurre exactamente lo mismo.


No tires de la correa.
Si el cachorro se sienta y no quiere avanzar, casi nunca es por cabezonería.
Puede que tenga miedo. Puede que esté pensando. O puede que sea la primera vez que ve
un contenedor de basura y esté intentando averiguar si dentro vive un dragón. Dale tiempo.
Deja que descubra el mundo.
No hagas siempre el mismo recorrido: Casa → arbusto → casa. Enséñale superficies diferentes. Hierba. Arena. Asfalto. Baldosas. Un puente de madera. Una rejilla metálica.
Charcos. Cada superficie nueva hace que el cachorro gane confianza.
No dejes que todo el mundo lo toque.
Siempre habrá personas que crean que es su deber acariciar a cualquier cachorro que se encuentren. Y también perros convencidos de que es su obligación explicarle al recién llegado quién manda allí. Tu cachorro no le debe nada a nadie. Eres tú quien decide con quién se relaciona.
Es mejor hacer diez buenos paseos que uno heroico.
Los primeros paseos deberían terminar con un pensamiento: «¡Qué interesante ha sido!»
Y no con: «Gracias, pero creo que no volveré a salir nunca más.»
Lo más importante: El objetivo de los primeros paseos no es hacer kilómetros.
El objetivo es enseñarle al cachorro que el mundo es grande, interesante y, sobre todo, no da miedo.
Eso es lo que recordará durante toda su vida.

Cómo presentar a un cachorro a otros perros.
No todos los perros necesitan un nuevo amigo. Muchas personas creen que, si aparece otro perro, el saludo es obligatorio.
Imagina que en el supermercado tuvieras que abrazar a cada persona que pasa por tu lado. ¿Suena raro? Pues para los perros también.
A veces, el mejor encuentro consiste simplemente en pasar de largo con tranquilidad.
No sueltes la correa diciendo: «Ellos se entienden»
Es una frase muy popular. No, no siempre se entienden. Un perro adulto puede ser demasiado brusco. Uno joven puede resultar muy pesado. Y un cachorro puede estar muerto de miedo.
Si la situación se complica, quienes deben intervenir son las personas.
La calidad es más importante que la cantidad. Un solo perro adulto, tranquilo y bien educado vale más que diez perros escandalosos "muy sociables". Después de una buena experiencia, el cachorro gana confianza. Después de una mala, puede llegar a la conclusión de que todos los perros están completamente locos.
El cachorro también tiene derecho a decir «no»
¿No quiere acercarse? No pasa nada. Hoy observa desde lejos. Mañana se acerca tres metros. Pasado mañana se atreve a olfatear. La confianza se construye poco a poco. Si el otro perro no tiene educación, márchate. «¡Solo quiere jugar!» Puede ser verdad. O puede que no. Tu cachorro no tiene ninguna obligación de comprobarlo en primera persona. Da media vuelta. Y sigue tu camino.
A veces, la mejor decisión es terminar un encuentro antes de que empiece.

No lo cojas en brazos cada vez que aparece un perro.
Muchos propietarios lo hacen. Y el cachorro aprende muy rápido:
«Si mi humano me coge en brazos, es porque se acerca algo terrible.»
Así el miedo no desaparece. Solo cambia de tamaño.
Cógelo en brazos únicamente cuando sea realmente necesario por seguridad.
No busques el "parque perfecto"
En algunos parques caninos puedes encontrar el catálogo completo de los malos modales.
Uno salta encima de todos.
Otro corre como un misil.
Otro gruñe por deporte.
Es mucho mejor quedar con un perro tranquilo y equilibrado que llevar a tu cachorro a un casting de "Supervivientes".

No todos los perros adultos adoran a los cachorros.
Sí, sentimos romper el mito. Algunos los toleran. Otros los ignoran. Y otros probablemente estén pensando: «Pequeño, todavía no he desayunado… así que hazme un favor y aléjate lo más rápido que puedas.» Y eso es completamente normal.
Además, recuerda que muchos perros de caza tienen un instinto muy fuerte de persecución. Si algo pequeño sale corriendo, su cerebro puede activar automáticamente el programa: «Corre. Persigue. Captura.» No significa que sean malos perros. Significa que son perros.
Por eso no conviene dejar que un cachorro salga corriendo hacia cualquier perro desconocido.
Un buen encuentro suele ser aburrido.
La gente espera una escena espectacular. Pero dos perros educados normalmente: Se huelen.
Caminan juntos unos metros. Y cada uno sigue con su vida. Así es como se comportan los perros
equilibrados. Si dos minutos después ya se han olvidado el uno del otro, enhorabuena:
el encuentro ha sido un éxito. Lo más importante: El objetivo no es que tu cachorro encuentre
un mejor amigo para toda la vida. El objetivo es que aprenda a convivir con otros perros con calma.
Si es capaz de cruzarse con ellos sin miedo, sin pánico y sin montar un escándalo,
habrás hecho un gran trabajo.

Cómo enseñar a un cachorro a convivir con niños.
Un cachorro no nace sabiendo qué es un niño. Mucha gente cree que los perros adoran a los niños por naturaleza.
No es verdad. Para un perro, un niño es un ser bastante extraño. Corre sin motivo. Se cae. Grita. Mueve los brazos sin parar. Huele diferente. Y, de repente, puede ponerse a llorar. Desde el punto de vista de un cachorro, un niño es un auténtico misterio con piernas.
La primera regla. No intentes que le gusten todos los niños. Ese no es el objetivo. Lo importante es que el cachorro se sienta tranquilo cuando hay niños cerca. Ni siquiera las personas están obligadas a querer a todo el mundo.
No conviertas a tu cachorro en una atracción.
Es un error muy frecuente. «¡Mira qué cachorro tan bonito!» Un minuto después ya hay cinco niños alrededor. Uno le acaricia la cabeza. Otro le toca la cola. Otro intenta abrazarlo.
Y otro ha decidido comprobar si realmente cabe un dedo dentro de una oreja.
Eso no es socialización. Es un asalto en grupo.
Un niño tranquilo vale más que diez ruidosos. Los primeros encuentros deben ser relajados.
Lo ideal es que el niño esté sentado. Que hable en voz baja. Que no agite los brazos.
Que no corra alrededor del cachorro. Y que sea el cachorro quien decida acercarse cuando se sienta preparado.
A los niños también hay que educarlos.
Y, a veces, incluso más que al cachorro. Explícales unas reglas muy sencillas. No tirar de las orejas.
No tirar de la cola. No despertar al perro cuando duerme. No quitarle la comida.
No invadir su cama o su espacio de descanso.
Estas normas protegen no solo la paciencia del perro, sino también los dedos del niño.
No obligues al cachorro a soportarlo todo. Hay un consejo muy malo que todavía se escucha mucho:
«Déjalo, ya se acostumbrará.» No. Si el cachorro intenta marcharse, es una buena señal.
No está mordiendo. No está gruñendo. Simplemente está diciendo con mucha educación:
«Ahora mismo no me siento cómodo.» Déjale marcharse.
Es mucho mejor escuchar ese mensaje que esperar al siguiente.
El cachorro necesita una salida de emergencia.
El cachorro debería tener un lugar donde los niños no entren. Su cama. Su transportín. Una jaula.
Una habitación. Si el perro se va allí, la visita ha terminado. No hay negociación posible.
Lo más importante. El perro perfecto para un niño no es el que soporta cualquier cosa.
Es el que confía en los niños.
Y la confianza solo aparece cuando el perro aprende una cosa muy sencilla:
«Con estos pequeños humanos estoy a salvo.»


¿Cómo acostumbrar a un cachorro a las personas desconocidas?
Tu cachorro no necesita saludar a todo el barrio como si fuera candidato a alcalde. Empieza con personas tranquilas, deja que se acerque a su ritmo y pide que no lo toquen de inmediato. Primero mira, luego huele y después decide.
Premia cualquier reacción tranquila y evita obligarlo a quedarse en brazos de alguien que acaba de conocer.
La idea no es que adore a todos los desconocidos, sino que aprenda que no vienen a comérselo.

¿Cómo acostumbrar a un cachorro a viajar en coche?
Si el único viaje de tu cachorro en coche termina siempre en el veterinario, no te sorprendas si un día desaparece en cuanto oye las llaves. Empieza con trayectos muy cortos que acaben en algo agradable: un paseo, un parque o una visita divertida.
No esperes al primer viaje de tres horas para descubrir que el coche no le gusta. Es mucho más fácil crear buenos recuerdos desde el principio que convencer después a un perro de que el coche no siempre termina con un termómetro y una vacuna.

¿Cómo acostumbrar a un cachorro al transportín?
Si el transportín solo aparece cinco minutos antes de ir al veterinario, tu cachorro resolverá el misterio mucho antes que tú. Déjalo abierto en casa, pon dentro una manta, algunos premios o un juguete y deja que entre y salga cuando le apetezca.
El transportín no debe parecer una cárcel con asa, sino una habitación portátil donde también pasan cosas buenas. Así, el día que realmente tengas que usarlo, el único problema será convencer a tu cachorro de que ya es hora de salir.


¿Cómo preparar a un cachorro para su primera visita al veterinario?
La primera visita al veterinario no debería ser el día en que tu cachorro descubra que el mundo está lleno de agujas, termómetros y personas con bata blanca. Acostúmbralo desde pequeño a que le toquen las patas, las orejas, la boca y la barriga, y visita la clínica alguna vez solo para recibir una caricia o un premio.
El objetivo no es que salga del veterinario moviendo la cola de felicidad, sino que entre sin pensar que ha llegado el peor día de su vida.
¿Cómo preparar a un cachorro para su primera visita a la peluquería canina?
No llegues a la peluquería con un cachorro lleno de energía después de dormir toda la tarde. Antes de la cita, dale un buen paseo para que llegue más relajado. Y mete en el bolsillo un par de premios para que el peluquero pueda dárselos durante la sesión.
Así, tu cachorro empezará a pensar que la peluquería no es un lugar donde solo desaparece el pelo, sino también donde aparecen cosas ricas. Tu peluquero lo agradecerá... y tu perro también.


¿Cómo acostumbrar a un cachorro al ruido de la ciudad?
No hace falta plantar a tu cachorro en medio de una avenida el primer día para que "se acostumbre". Empieza por lugares tranquilos y aumenta poco a poco el nivel de ruido: coches, bicicletas, autobuses, niños jugando... siempre sin prisas y sin obligarlo.
Si un camión pasa haciendo un ruido enorme y tu cachorro solo levanta las orejas y sigue caminando, celébralo como un pequeño éxito. La socialización no consiste en que deje de oír los ruidos, sino en que aprenda que no todos significan que el mundo se está acabando.
¿Cómo acostumbrar a un cachorro a los ascensores y las escaleras?
Los ascensores suelen dar más miedo a los dueños que a los cachorros. Entra con tranquilidad, deja que observe y no lo arrastres si al principio duda unos segundos.
Con las escaleras hay que tener más cuidado. Un cachorro de caniche toy es pequeño, se cansa enseguida y una mala caída puede acabar en una lesión. Llévalo siempre con arnés para poder sujetarlo si tropieza. Al principio, cinco o seis escalones son más que suficientes; después, mejor continuar el camino en brazos. Sus patas crecerán antes de lo que imaginas.


¿Cómo acostumbrar a un cachorro a las bicicletas, los patinetes y los corredores?
Para un cachorro, una bicicleta que pasa a toda velocidad puede parecer un monstruo con ruedas. No intentes que se acostumbre de golpe. Empieza observándolos desde cierta distancia y acércate poco a poco cuando tu cachorro permanezca tranquilo.
Cada vez que una bicicleta, un patinete o un corredor pasen cerca sin que tu cachorro se asuste, prémialo. Muy pronto entenderá que esas extrañas criaturas no vienen a perseguirlo... aunque algunas pasen tan rápido que ni ellas mismas sepan adónde van.
¿Cómo acostumbrar a un cachorro a las tiendas, las cafeterías y otros lugares públicos?
No hace falta recorrer medio centro comercial el primer día. Empieza con visitas cortas y tranquilas para que tu cachorro descubra que también existen lugares donde la gente entra, sale, habla... y no pasa absolutamente nada. Si una cafetería admite perros, aprovecha para enseñarle a tumbarse tranquilamente a tu lado mientras tú tomas un café. Aprender a no hacer nada también forma parte de la socialización.
Y un consejo importante: no dejes nunca a tu cachorro atado en las zonas de aparcamiento para perros que hay delante de algunas tiendas. Aunque solo vayas a entrar "un minuto", un cachorro, especialmente un caniche toy, puede llamar mucho la atención y ser robado en cuestión de segundos. Si no puede entrar contigo, es mucho más seguro que espere en casa.
